China 2008
Estuve en China casi
dos meses; hice este viaje para acompañar a mi madre que fue a estudiar
acupuntura y para conocer y aprender más de la cultura y comida china que
siempre llamaron mi atención.
Llegamos a Beijing donde nos quedamos en una residencia
estudiantil. Desde ahí pude conocer toda la ciudad y comer todo tipo de
platillos, desde en restaurantes grandes hasta las famosas brochetas de la
calle.
Pero sin duda donde más me gustaba comer era en un
restaurante de menú muy pequeño al lado de la residencia, donde comía dumplins,
sopa y arroz por menos de 5 euros y todo limpio y delicioso.
Algo que me llamó mucho la atención es que cocinan con mucho
ajo y cuando se sientan a la mesa tienen una cabeza de ajo al lado y van
comiendo ajo crudo junto con la comida. Y al final de cada comida jamás puede
faltar el té verde muy caliente, aun en verano a 40 grados.
La comida china que conocemos y la de ahí es muy diferente,
a mi me gusta mucho y me gusta el que tiene muchos sabores, colores, olores y
que hay mucha variedad y tiene mucha historia.
En todos lados podías ver por las calles carritos de
brochetas de pollo, res, cerdo y verduras, algunos también de vísceras. Las más
exóticas están solamente en una calle especial, en el centro, donde había
muchos locales donde tenían de escorpión, estrella de mar, caballito de mar y
muchos insectos más.
Otra cosa que me gusto mucho fueron los mercados flotantes
tan típicos de asía, donde la gente vende comida desde una lancha.
Viajamos en tren a Xian, Shanghai, Hunan, Hangzhou y Suzhou.
En Xian fuimos a ver a los guerreros terracota, y comimos los llangpi que son
fideos fríos que se venden en verano. Y los fideos QiShan con cerdo, flores de
lirio secas, huevo y ajo. Recuerdo que en un restaurante buffet había un chico haciendo
la pasta fresca para que después agregaras la salsa de tu gusto y la hacían en
un momento en el wok.
En Shanghai visitamos los jardines de Yuyuan , el Templo del
Buda de Jade, paseamos en barco por el Río Wusong que divide Shanghai; en el este
Pudong y en el oeste Puxi, donde tuvimos una vista muy bonita de los dos lados
de la ciudad.
Tomamos cocteles en el bar de la torre Jin Mao que esta en
el piso 87, con una vista total y espectacular de Shanghai.
También recuerdo la variedad de formas y colores y sabores
de dumplins o dimsum que son empanadillas al vapor rellenas de diferentes
ingredientes, que toman la forma del relleno y se sirven en una cesta de bambú.
Después fuimos a Hunan donde un templo pegado a una montaña
me dejó sin aliento; su precario equilibrio solo se compara a la belleza de las
edificaciones.
Otros de mis platillos favoritos y que son muy conocidos son
el tangiu xiaopai que son costillas en salsa agridulce y el pato pekinés que es
un pato marinado y asado, servido en rebanadas junto a verduras y se come en
una crepe.
Sin duda este fue uno de los viajes mas increíbles de mi
vida y donde aprendí mucho y disfrute de todo.
Argentina 2007
En
Córdoba, Argentina, estuve 2 meses estudiando cocina, donde tuve, entre otras
clases, nutrición, coctelería, y no podía faltar cocina argentina y asado. Ahí
aprendí a hacer las típicas, famosas y deliciosas empanadas de carne, algunas
más dulces que picantes, con su típica cebolla, queso y chimichurri. La forma
de cada una de ellas es importante, porque de esa forma sabes que suculento
sabor guarda cada una de ellas.
Además
de ir a aprender, no podía desaprovechar mi estancia y mientras estuve ahí fui
a varios asados en las casas de mis compañeros, y es que en Argentina las
celebraciones de cumpleaños, aniversarios o una simple comida de domingo, se
convierten en unos increíbles asados.
Para
ellos la carne y los asados son casi una religión. Encendiendo la leña y el
carbón empieza toda una aventura gastronómica, se comienza el fuego aparte y
una vez que se tienen las brasas, se les distribuye uniformemente. Se deja que
el hierro tome temperatura y se coloca la carne. Primero se pone la grasa hacia
abajo, después solo queda elegir entre vació,
asado de tira, matambre, bife de chorizo o costilla, acompañado de criadillas,
molleja, riñones, morcilla y chorizo. Dependiendo de los gustos se puede poner
cerdo, cordero, ave o pescado.
Uno
de mis favoritos fue uno en la Rioja, en casa de los padres de una amiga, donde
primero pusieron cebollas tiernas, patatas, berenjenas y maíz. A las patatas
después le pusieron crema (nata) y queso, la berenjena la hicieron baba agnus
al estilo argentino y con un toque ahumado que da la leña.
Cuando
terminé el curso tuve la oportunidad de viajar por el país. Primero fui a
Mendoza donde además de comer muy rico y divertirme jugando en la nieve de los
Andes, fuimos a ver viñedos. Como sabemos, para los argentinos sus vinos son
muy importantes y la variedad que más consumen es la Malbec.
Después
fui a Buenos Aires, donde visitamos: El Cementerio de la Recoleta, Caminito, la
Boca, la casa Rosada y el Puente de la Mujer, entre otras muchas cosas, porque
lo que más me gusta es ir sin itinerario y perderme por las calles.
Al
final del viaje visité El Calafate y de todos fue mi lugar favorito; estar
frente al Glaciar Perito Moreno te deja sin palabras. El lugar es un pueblo
pequeño de encantadoras cabañas. y patinar en un pequeño lago es otro de los
encantos de esta pequeña ciudad.
Tienen
un arbusto autóctono de la Patagonía llamado Calafate, que da una baya de color
azul negruzco con la que hacen mermeladas, galletas y todo tipo de postres,
entre ellos alfajores rellenos de dulce de leche, que antes de mi estancia en
tierras argentinas, pensé que era lo mismo que la cajeta, pero la diferencia
radica en la leche, la primera es de cabra y la otra de vaca.
Mi
platillo favorito durante mi estancia fue el choripan, pero jamás olvidaré la
milanesa que comí en un restaurante de Buenos Aires, donde a través de la
ventana veía nevar, suceso que hace 50 años no pasaba.
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